// 1ª parte //

Seguimos con la segunda parte del recorrido por las cinco claves para acceder a un empleo con los consejos de Arantxa Odriozola, joven psicóloga especialista en recursos humanos y jefa de equipo en la consultora internacional Hay Group, para adentrarnos ahora en las fases posteriores al envío del currículum y la carta de presentación: cómo afrontar la entrevista de trabajo, qué hacer después y cómo comportarnos en nuestro primer día en el puesto.

3 – La entrevista

¿Te has puesto en contacto con una empresa y te han llamado para concertar una entrevista? ¡Enhorabuena! Ahora, toca prepararse. La entrevista es la parte más importante del proceso de selección, ya que te brinda la oportunidad de darte a conocer en profundidad y hacer brillar todo lo bueno que puedes aportar a la empresa.

Lo primero, ¿qué ponerse? “Según el puesto”, nos dice Arantxa, “pero siempre con un aspecto cuidado y discreto. Ropa profesional, bien planchada y siempre bien aseado y aseada, con los zapatos muy limpios”.

Sé muy puntual y no olvides apagar el móvil. Conviene también llevar contigo una copia impresa de tu CV.

Es normal que tengas los nervios a flor de piel y el entrevistador o entrevistadora lo saben, pero tu capacidad para mantener la calma se valorará mucho. “Estúdiate bien tu CV, todas las fechas y detalles que hayas incluido, y aprende a contarlo como si fuera una historia. Así te será más fácil recordar todo”. Además, es buena idea prepararte una serie de respuestas que te harán tener las ideas claras y comunicar mejor tu valor como candidato o candidata. Es fácil que te pregunten por tus puntos fuertes y aquellos que puedes mejorar, por qué crees que deben contratarte a ti y no a otra persona, qué puedes aportar a la empresa, cuál sería tu puesto de trabajo ideal o cómo eres trabajando bajo presión.

Es muy importante que conozcas la empresa y que hagas una investigación previa. “De esta manera, también estarás preparado para contestar cualquier pregunta que te hagan al respecto. Por ejemplo, qué es lo que más valoras de la compañía o por qué quieres trabajar aquí”.

Escucha y contesta a lo que te preguntan sin divagar, dedicando unos segundos a organizar en tu cabeza la respuesta antes de empezar a hablar. Mantén siempre una actitud positiva: “Tenemos que hablar con confianza en nosotros y nosotras mismas, mostrándonos proactivos y proactivas, con seguridad ante los retos que nos propongan, con ganas e ilusión para afrontar desafíos. Transmitir que estamos dispuestos y dispuestas a comernos el mundo”.

La sinceridad es imprescindible. Si te preguntan por un conocimiento o habilidad que no tienes, dilo, pero siempre haciendo referencia a tu capacidad para aprender rápido y tus ganas de hacerlo. Así presentarás tus debilidades como fortalezas.

El lenguaje corporal también dice mucho de ti: “Debes dar la mano con seguridad y fuerza cuando te presentes al entrevistador o entrevistadora, y dirigirte con una sonrisa hacia él o ella. Aunque parezca mentira, esto también ayudará a calmar tus nervios”, asegura Arantxa. “Debes sentarte cuando te lo indiquen, tener la espalda erguida en el respaldo y las manos relajadas, sobre la mesa o tus piernas, evitando cruzar los brazos”.

Hacia el final de la entrevista, lo habitual es que te pregunten si tienes alguna duda o quieres hacer tú alguna pregunta. Y es determinante que lo hagas. “Si el entrevistador o entrevistadora no lo propone, no dudes en tomar tú la iniciativa. Puedes preguntar por las funciones que desarrollarás, cuáles son las oportunidades de formación o si hay un plan de carrera”, además de otras cuestiones que te vayan surgiendo durante el proceso.

En algunos casos, antes de que la empresa te cite para una entrevista personal, tendrás que enfrentarte previamente a una entrevista grupal. En las dinámicas de grupo hay que mantener una actitud intermedia: no ser siempre el o la que más hable, pero tampoco quedarte en silencio. Como consejo, “apunta el nombre de todas las personas que van a participar en la entrevista grupal en el mismo orden en que están sentadas, para que puedas dirigirte a ellas por su nombre. Da tu opinión sobre el tema que te presenten y apoya también ideas del resto de participantes que te parezcan interesantes”.

Antes de irte de una entrevista de trabajo, no olvides dar las gracias y preguntar cuáles van a ser los próximos pasos.

4 – Después de la entrevista

Al terminar una entrevista, hay formas de que nuestra candidatura destaque por encima del resto. “Enviar un breve email ese mismo día o al día siguiente dando las gracias por haberte tenido en cuenta en el proceso, así como por la entrevista, es una actitud que las empresas valoran muy positivamente”.

En la mayoría de los casos los procesos de selección se retrasan, por lo que es posible que tarden en ponerse en contacto contigo más tiempo del que te habían dicho en un principio. “Si es así, ponte tú en contacto con ellos y ellas y pregunta cómo va el proceso. Esta actitud proactiva también se valorará mucho”.

Cuando te llamen, lo habitual es que tengas que volver a reunirte para aportar la documentación necesaria para el contrato, ver las condiciones y firmar.

5 – Tu primer día de trabajo

¡Lo has conseguido! Ahora toca enfrentarse al primer día en tu nuevo empleo. Ve tranquilo y confiado, y sé tan puntual como el día de la entrevista. Proponte para ayudar a tus nuevos compañeros y compañeras en sus tareas, y esfuérzate también en conocerles: “Acepta las invitaciones que te hagan a la máquina del café o para tomarte un descanso. Los primeros días, quédate a comer con ellos y ellas. Trata de adaptarte a las costumbres de tu nueva empresa”. Es normal que al principio resulte un poco caótico y que haya cosas que no te salgan, pero presta mucha atención a las indicaciones que te den, pregunta tus dudas y relájate. Antes de que te des cuenta, te desenvolverás como un trabajador o trabajadora más en el entorno laboral.