Hoy hablamos con Jesús Gil Martín, coordinador y orientador laboral de Cáritas Diocesana de Ávila, Isabel Luengo Hernández, orientadora de colectivos vulnerables y técnico de empleo en el proyecto de jóvenes de Cruz Roja Española en Toledo, y Francisco J. Jiménez Antúnez, coordinador provincial del programa Acceder de Fundación Secretariado Gitano en Córdoba, para compartir las claves sobre el trabajo que desempeñan con la juventud en riesgo de exclusión y desvelar cómo se desarrollan los programas de empleo de cada entidad.

       Isabel Luengo       Jesús GilFrancisco

Para empezar, ¿qué tipo de chicos y chicas participan en estos proyectos? ¿Cuál suele ser su perfil?

Francisco: Principalmente son personas jóvenes menores de 30, sin cualificación formativa ni laboral, con dificultades de inserción y falta de competencias laborales.

Jesús: Por lo general tenemos jóvenes de entre 16 y 30 años, con poca formación académica, con fracaso escolar y poca o nula experiencia laboral. Suelen venir de familias desestructuradas o de casas de acogida y centros de reformación.

Isabel: En muchos casos son jóvenes con problemáticas sociales añadidas, como pueden ser sus bajos recursos, familias desestructuradas, inmigrantes de segunda generación… lo que les hace especialmente vulnerables en el actual contexto de crisis económica.

¿Cómo se aborda la fase formativa en los programas de empleo? En cuanto a temario, prácticas posteriores…

Jesús: La formación se desarrolla con tres formatos diferenciados: un pretaller, donde se hace hincapié en el crecimiento personal y en los hábitos laborales, un taller teórico sobre un oficio específico y un curso donde se imparten aspectos técnicos concretos. Todas las acciones formativas de Cáritas están enmarcadas en un programa y en un temario, y se plantean módulos transversales que mejoran la conciencia social de los y las jóvenes y sus posibilidades de búsqueda de empleo.

Isabel: En Cruz Roja, el primer paso es realizar una identificación de necesidades formativas, posteriormente se desarrolla una planificación de formación anual y, finalmente, se efectúa un seguimiento de la ejecución de la misma de forma trimestral, coincidiendo con las reuniones de seguimiento del equipo de empleo. Destacamos la formación en competencias transversales, competencias personales y sociales y la capacitación profesional, así como la gestión de prácticas no laborales en empresas.

Francisco: La formación de los programas de empleo de Fundación Secretariado Gitano tiene que estar en conexión con el mercado laboral de la zona y ser accesible para nuestros participantes. Debe incluir un apartado de teoría, además de prácticas no laborales. Ha de ser flexible a las características tanto de la empresa como del alumnado, así como dinámica y atractiva, y servir para mejorar los conocimientos técnicos y las competencias básicas.

¿Cuál dirías que es el nivel de implicación de los y las asistentes a los cursos? ¿Hay motivación e ilusión por aprender?

Francisco: El nivel de implicación es muy alto, ya que antes de participar en una formación se ha trabajado conjuntamente el itinerario individual del participante.

Isabel: Una de nuestras labores fundamentales es la de motivar a los jóvenes debido a que, en general, su nivel de desmotivación es muy alto. La manera de mejorar su nivel de implicación se realiza mediante la explicación realista de sus expectativas personales y manteniendo una posición horizontal con los jóvenes donde puedan exponer sus necesidades abiertamente.

Jesús: La implicación es alta, si bien siempre hay un pequeño número de personas que por otros motivos -como la situación familiar, personal o económica- no se adaptan a la formación y les cuesta seguir el ritmo de los procesos formativos. Esta situación se trabaja con ellos y ellas para poder dar pasos en la mejora de su empleabilidad.

¿Cómo es la respuesta de las empresas que colaboran en la ejecución de los cursos?

Isabel: En general es positiva. El acompañamiento de los y las jóvenes por parte de Cruz Roja durante todo el proceso les asegura un valor añadido que fortalece y potencia la futura contratación del participante.

Jesús: La respuesta es buena, tienen buena disponibilidad. Hay que valorar que las prácticas no laborales en empresa tienen un aprovechamiento mutuo, tanto para la empresa como para el alumno y alumna. En este momento contamos con la participación de más de 40 empresas, con resultados de contratación cercanos al 40%.

Francisco: Generalmente constatan que el alumnado tiene una actitud por el aprendizaje muy alta y, además, la formación se diseña conjuntamente con las necesidades de la empresa. Con aquellas empresas que no hemos tenido una relación idónea se ha debido a la expectativas que la empresa tiene sobre el alumnado, que principalmente eran tener trabajadores y trabajadoras durante un periodo concreto a coste 0 para la empresa.

¿Cómo ves el contexto laboral actual para los y las jóvenes respecto a hace unos años?

Francisco: No es muy halagüeño, ya que existen pocas oportunidades de iniciar una carrera profesional, si bien dicho contexto ha propiciado que un alto número de jóvenes que no estaban formados ni cualificados tomen la formación como una gran oportunidad para acceder a un empleo.

Jesús: En Ávila el contexto laboral es muy pobre en cuanto a las posibilidades de mejora en los próximos años, por dos razones fundamentales. La primera es la falta de un tejido industrial que posibilite la incorporación de nuevas personas al empleo; la segunda, es que Ávila está muy centrada en el turismo, lo que supone que el techo está muy cerca por las grandes inversiones que se han realizado en los últimos años.

Isabel: En la provincia de Toledo, la tasa de paro del primer trimestre de 2014 es del 32,88 % pero si hablamos específicamente de paro juvenil, esa cifra se dispara hasta el 50% aproximadamente. En el contexto actual, la crisis económica está teniendo una repercusión aún más negativa en las oportunidades que se ofrecen a las personas jóvenes.

Tras la realización de los cursos, ¿cuál es el nivel de inserción laboral real de los asistentes? ¿Se cumplen las expectativas de estos y estas jóvenes?

Jesús: En el 90% de los participantes se cumplen las expectativas. En los últimos 3-4 años, el nivel de inserción de los cursos ha rondado el 35%, una cifra que si bien es pequeña, atendiendo al grupo de jóvenes con el que trabajamos consideramos que es importante.

Francisco: Podríamos decir que estamos en una media de 55%, si bien somos conscientes de que algunas formaciones pueden tener una inserción de 95% y otras de un 10%. Para la gran mayoría de participantes sí se cumplen las expectativas, ya que o bien consiguen y mantienen un empleo, o bien solicitan seguir formándose.

Isabel: El porcentaje de inserción en los sectores con más demanda en la provincia, siendo estos la hostelería y el comercio, oscila en un 30%. Las expectativas de los y las jóvenes quedan satisfechas. Por una parte, porque se trabaja con ellos y ellas anteriormente unas expectativas realistas, y por otra, debido a que en numerosas ocasiones su expectativa es la de tener, simplemente, una primera experiencia laboral.